Despertar de Luna
Se van juntando las muertes como se juntan las flores.
Quién diría que para alimentar el alma hay que comer arroz y frijoles,
que para cultivar el cuerpo lo mejor es escribir en luna llena.
Se van inventando los dones después de muchos dolores.
Quién creería que las duchas de agua fría sino sanan enferman,
que los perfumes dan alergias y el vapor se condensa.
Se van secando los charcos después de muchos soles.
Y quién pensaría que la fe no es un rosario consagrado,
ni la suerte ganar la lotería, ni el opio del pueblo una pantalla.
Se van juntando las cosechas para vaciar la tierra
y sembrarla con los huesos de tantos antepasados muertos.
Y el consuelo es sólo el desconsuelo agradecido y desnudo.
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