Aullido
El recién nacido abandonó el útero
y halló el mundo lunar submarino
El niño cambió la espontaneidad
por la identidad de "ser alguien".
El joven perdió la virginidad,
el adulto encarceló a la libertad,
el anciano se enfermó de la salud,
y un día el alma se vació del cuerpo.
El cofre de corales de la angustia está siempre
acompañando con honor nuestra existencia.
Somos tahúres zurdos de un ciclo eterno
en un callejón de cumpleaños sin salida.
Date por muerto si aún entre líneas estás vivo,
si vas perdiendo el pelo o te dan calambres,
y celebra que la muerte haga tan valiosa la vida
en constante transformación hasta el aullido.
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