Solve et coagula
Llega el poema como una ola
de emoción feroz, devoradora.
Neptuno sumerge su tridente
y apaga hasta al astro rey
bajo su mar de estrellas.
La libélula de la mente deja de volar,
y va hacia el fondo oscuro y frío del mar.
Encuentra copas rotas en ciudades olvidadas,
pactos disueltos por juicios nulos.
El fruto del útero, amargo y podrido.
Después de ir tan profundo solo queda volver,
a la superficie de un hogar universal amurallado.
Después de tanta contracción todo se expande,
la inspiración expira y reúne lo que ha creado.
El océano te devuelve a la tierra por la que caminas
y el Sol te ilumina desde la constelación de Piscis.
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